jueves, 8 de enero de 2026

Desarrollismo inteligente del siglo XXI

Desarrollismo inteligente del siglo XXI

Una reformulación contemporánea del desarrollismo

Autor: Federico González
Fecha: 27/05/25

El desarrollismo inteligente del siglo XXI es una reformulación contemporánea del desarrollismo que busca responder a los cambios estructurales ocurridos en la economía mundial, la tecnología, el trabajo y la organización social desde fines del siglo XX y comienzos del XXI.

Si bien el desarrollismo clásico —particularmente en América Latina— estuvo históricamente asociado a la industrialización, la sustitución de importaciones y el fortalecimiento del Estado como motor del crecimiento, el desarrollismo inteligente propone una actualización conceptual y práctica que incorpora de manera central la economía del conocimiento, la innovación tecnológica, la globalización productiva y el desarrollo de capacidades humanas.

Desde esta perspectiva, el desarrollo económico sostenible no puede explicarse únicamente por la acumulación de capital físico ni por la expansión del aparato estatal o la liberalización de los mercados. El eje del desarrollo se desplaza hacia la productividad basada en conocimiento, la calidad del capital humano, la capacidad de innovación y la articulación eficiente entre actores públicos y privados.

El desarrollismo inteligente del siglo XXI sostiene que la dicotomía entre “Estado versus mercado” resulta insuficiente para comprender y orientar los procesos de desarrollo contemporáneos. En su lugar, propone una articulación estratégica entre Estado y mercado, donde el Estado actúa como inversor, coordinador y habilitador, estableciendo reglas claras, corrigiendo fallas estructurales y orientando el desarrollo hacia objetivos de largo plazo, sin sustituir al sector privado ni inhibir la iniciativa emprendedora.

Un componente central de esta reformulación es el rol asignado a la educación. En el marco del desarrollismo inteligente, la educación no es concebida únicamente como un bien cultural o un mecanismo de movilidad social individual, sino como una infraestructura cognitiva del desarrollo. Esto implica una educación orientada a la producción, a la resolución de problemas, a la innovación y al trabajo calificado, con fuerte articulación entre el sistema educativo, el sistema científico-tecnológico y el entramado productivo.

Asimismo, el desarrollismo inteligente enfatiza la importancia del valor agregado, la diversificación productiva y la inserción competitiva en la economía global. No se trata de un repliegue autárquico ni de una apertura irrestricta, sino de una integración inteligente, basada en ventajas dinámicas, aprendizaje tecnológico y estrategias de desarrollo sectorial.

A diferencia de enfoques puramente ideológicos, el desarrollismo inteligente del siglo XXI propone una orientación pragmática y basada en evidencia, donde las políticas públicas son diseñadas, implementadas y evaluadas mediante indicadores concretos, resultados medibles y ajustes continuos. El desarrollo es entendido como un proceso dinámico, no como un estado final, y requiere capacidades institucionales para aprender, corregir y adaptarse.

En síntesis, el desarrollismo inteligente del siglo XXI plantea que desarrollarse no es únicamente crecer en términos macroeconómicos, sino construir capacidades productivas, tecnológicas y humanas que permitan sostener ese crecimiento en el tiempo, preservando la cohesión social, la soberanía productiva y la viabilidad futura del sistema económico.


Licencia

Este texto se publica bajo la licencia
Creative Commons Atribución 4.0 Internacional (CC BY 4.0).

Se permite copiar, distribuir, remezclar y adaptar el material, incluso con fines comerciales, siempre que se otorgue el crédito correspondiente al autor.

© Federico González
https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/