domingo, 27 de julio de 2014

El mapa electoral actual: un escenario abierto

Nuestra última encuesta afianza algunas tendencias y revela una novedad. En los dos escenarios medidos, Mauricio Macri aparece en un virtual empate con el candidato del FpV. Si el candidato oficialista fuera Scioli, el resultado sería así: Sergio Massa (28,6%), Daniel Scioli (23,9%), Mauricio Macri (23,4%) y Julio Cobos (17,3%). Si fuera Randazzo, ocurriría algo muy similar.
En cuanto al ballottage, Sergio Massa ganaría claramente todos los escenarios. Mientras que los candidatos del FpV serían derrotados por Massa, Macri y Cobos. Mauricio Macri se impondría sobre Julio Cobos.
Además, se indagaron capacidades atribuidas a los candidatos. Sergio Massa es percibido como el más capacitado para combatir la inseguridad, la inflación y la pobreza, siempre seguido por Mauricio Macri. La única excepción fue la de Julio Cobos, valorado como el más capaz de combatir la corrupción. Ante tal cuadro, subsiste una duda: ¿Massa y Macri resultan votables porque se les reconocen capacidades diferenciales omnímodas o, al revés, se les atribuyen cualidades de modo cuasi mágico luego de decidirse a votarlos?
A continuación, se esboza un perfil electoral de de los principales candidatos.
Sergio Massa: Marchar primero es una de sus fortalezas. Todavía conserva la impronta de ganador luego del triunfo de las legislativas, donde se erigió como promesa. Su desafío es lograr estar a la altura de las expectativas que suscitó. Quizá su dilema fundamental radique en demostrar que es realmente una alternativa superadora orientada al futuro, mientras que las sombras de su pasado K siguen generando dudas en quienes aspiran a un cambio.
Daniel Scioli: El gobernador se mantiene en carrera. Su fortaleza, consustancial a su persona, es agrandarse en la adversidad. Su gran desafío es superar su dilema estructural: seguir siendo oficialista de un barco a la deriva y al mismo tiempo ser el candidato transversal que supo entusiasmar.
Mauricio Macri: Su fortaleza es comenzar a lograr aquello para lo que trabaja desde siempre: erigirse como el opositor más claro. Para ese fin, debe superar dos frentes: el de UNEN y el de Massa. En lo primero le estaría yendo bien. En lo segundo, no.
Julio Cobos: Aunque con menores chances que Massa y Macri, todavía tiene potencialidad. Su dilema es que la virtud que se le reconoce (político honesto capaz de enfrentar la corrupción) no oscurezca otras (capacidad de gestionar).
Florencio Randazzo: Una alternativa del FpV tan competitiva como la de Scioli, aunque con un obstáculo similar: demasiado oficialista como para trascender por fuera del espacio K. Una curiosidad: aunque parte de la ciudadanía le atribuye un rol de hacedor eficiente (pasaporte, DNI, trenes), cierto establishment analista mediático no termina de considerarlo como tal. Quizá la idea implícita de que el único candidato oficialista con chances es Scioli funcione como un obstáculo para reconocerle potencial.
*Director de González/Vallarades Consultores.
http://www.perfil.com/columnistas/El-mapa-electoral-actual--un-escenario-abierto-20140727-0006.html

domingo, 20 de julio de 2014

Lo habían Amado tanto

Durante los últimos días, el vicepresidente Amado Boudou volvió a ser noticia: fue el principal orador en el acto de la Independencia, estuvo a cargo del Poder Ejecutivo por ausencia de la presidenta Cristina Kirchner y, como titular del Senado, recibió al presidente chino Xi Jinping. Mientras, los procesos judiciales en su contra siguen su inexorable curso.
Como contrapartida, en el círculo del Gobierno su presencia resulta cada día más incómoda. ¿Qué hacer con Boudou?, parece la pregunta recurrente que no encuentra una respuesta clara. Sucede que ese interrogante simple esconde otros: ¿qué se quiere, qué se puede, qué conviene hacer?, ¿qué desea realmente la Presidenta?, ¿qué se quiere preservar y qué se teme perder?
Lo cierto es que en el interior del Gobierno pareciera haberse instalado una duda que carcome: ¿por qué seguir pagando un costo político que ensombrece el presente y compromete el futuro? Lo cual justifica conjeturar que el dilema de fondo acaso radique entre el deseo presidencial de no cargar con la responsabilidad de un error de origen y las necesidades de quienes aspiran a ser los continuadores del ideario kirchnerista.
Los planes de la historia. Mientras el Gobierno se debate en esa compleja duda hamletiana y los avances de la Justicia jaquean al vice desde diversos frentes, la figura de Amado Boudou sigue afianzándose como símbolo involuntario de los aspectos más sombríos de la política. Como parábola del apogeo y la caída del poder. De su encanto primigenio y su irreversible decepción. Como prueba palmaria de que mientras algunos dedican su vida a construir poder con paciencia y avaricia, otros se encargan de dilapidarlo licenciosa e inescrupulosamente.
Más allá de su suerte judicial y política, quizás la historia ya esté fraguando para Boudou el sitial menos grato: el del político arribista que con seducción y carisma supo conquistar a una presidenta que hizo del capricho uno de sus tantos modos de ejercer el poder.
Amado Boudou: una moderna versión de Avivato, aquel personaje de historieta que encarnaba al típico porteño vividor y oportunista, tan simpático como inescrupuloso, que terminaba esquilmando a sus víctimas ocasionales. En cada acto, su sello: simpatía, mentira, estafa.
Si el poder kirchnerista es un poliedro, Amado Boudou quizás sea el símbolo de su costado más frívolo y narcisista. El de la sustancia del engaño.
Boudou, el vicepresidente cuya desgracia hoy salpica al corazón del Gobierno. Alguna vez fue amado. Ya no.

PD: Esta semana se cumplieron seis años del famoso voto no positivo con que Julio Cobos, el vice de entonces, le proporcionó al Gobierno el doble beneficio de destrabar el conflicto del campo que lo tenía jaqueado y, adicionalmente, le permitió afianzar esa épica que luego se convirtió en “el relato”, donde el rol de Cobos sería el de una especie de Judas. Mientras que aquel vice salvó involuntariamente al Gobierno, el actual no deja de hundirlo. Mal que le pese al Gobierno, lamentablemente hoy no parece que vaya a existir algún Cobos cuyo gesto pueda “mágicamente” salvarlo de Boudou.
*Director de González Valladares Consultores.
http://www.perfil.com/columnistas/Lo-habian-Amado-tanto-20140720-0045.html

sábado, 12 de julio de 2014

La política después del Mundial

El Mundial va llegando a su fin. Mañana la política abrirá un nuevo capítulo donde los candidatos irán definiendo su juego. Si se lo compara con el Mundial el escenario electoral de hoy tiene algo de semifinal, pero también de eliminatorias. Veamos:
Los resultados de nuestra última encuesta revelan lo siguiente: Sergio Massa-FR se ubica primero con una intención de 28,6%; segundo el FpV, con 28,3%; tercero FAP-UNEN con 21,5% y cuarto Mauricio Macri-PRO, con  20,7%. Pero cuando se analizan candidatos y no partidos o frentes, restan definiciones. Dentro del FpV se asiste a una clara paridad entre Florencio Randazzo (14,3%) y Daniel Scioli (14%). Lo mismo ocurre dentro del FAP-UNEN entre Julio Cobos (11,8%) y Hermes Binner (9,7%). Si se piensan las PASO como una instancia semifinal aún falta definir quiénes competirán con Massa y Macri. Pero allí terminan las similitudes porque las PASO representan un puente hacia un cuadrangular que podría dirimirse en un ballottage.
Cuando el escenario se analiza desde la panorámica del proceso general, la fortaleza de Sergio Massa se amplifica. En efecto, en base a los actuales números, difícilmente el FpV podría sumar en primera vuelta el acumulado de 28,3% de Randazzo + Scioli. La explicación es sencilla: al menos un 15% de quienes votarían por uno u otro, preferirían hacerlo por Massa luego de las PASO. Lo cual determinaría una diferencia de 5 puntos a favor del tigrense (31% vs. 26% aprox.). Adicionalmente, Massa se impondría a Scioli, Randazzo, Macri, Cobos o Binner en un escenario de ballottage, por una diferencia que oscila entre 12 y 25 puntos.
No obstante, resultaría abusivo predecir en base a la foto de hoy. Faltan tiempo y definiciones. Resta saber cómo evolucionarán la economía, el caso Boudou, la deuda con los fondos buitre y qué heridas podrían abrirse en un gobierno que sigue perdiendo su impronta.
Además, resulta incierto avizorar cómo se diferenciarán candidatos que exhiben algunos rasgos comunes. Ninguno es populista o caudillo como pudieron serlo Néstor, Cristina, Menem o Alfonsín. Todos parecen serios, racionales y moderados. Ninguno, hasta ahora, ha conseguido enamorar al electorado.
Quizás esas limitaciones sean un signo de salud para una democracia que no termina de amalgamar plenamente la República con la justicia social. Acaso los ecos de tanta adrenalina política impidan comprender cabalmente la demanda de estos tiempos. Me atrevería a bosquejarla en una breve sentencia: la única “revolución” que se necesita es la de la inteligencia. Quien actúe en consecuencia será el próximo presidente. ¡A pensar entonces!
*Director de González Valladares Consultores.
http://www.perfil.com/columnistas/La-politica--despues-del-Mundial-20140712-0122.html

domingo, 29 de junio de 2014

Las luces de los Tribunales

El juez Ariel Lijo procesó a Amado Boudou. Conforme a la encuesta que se publica hoy en PERFIL, Boudou mintió y es culpable del delito que se le imputa. En contraposición, la mayoría tiende a suponer que el caso terminará archivado o que el vicepresidente será absuelto. En síntesis, la opinión pública predice que la balanza de la Justicia volvería a fallar, sea por indefinición o en su veredicto. No sabemos cómo se habrá recibido la noticia. Quizás con alivio. Tal vez con sorpresa. Acaso con escepticismo de que el procesamiento no sea más que una falsa alarma.
Establecemos con la Justicia un vínculo intelectual y emocional. Si Platón tuviera razón, anida en nosotros una reminiscencia de una justicia ideal. Deseamos que la justicia humana sea una aproximación razonable de aquella perfección. Pero sospechamos que, por aquí, eso es precisamente lo que no ocurre. Nos resignamos a que tarde en llegar o que, agotada en su propia inercia, la justicia no llegue nunca. Advertimos con impotencia que sea una mercancía que se compre o venda de modo obsceno, con la anuencia de serviles de turno que envilecen el valor de la magistratura. Como en esas historias siniestras de brujos, donde súbitamente se descubre que todo referente del bien no es más que un demonio disfrazado, finalmente nos paraliza una certeza paranoica pero casi real: no hay justicia. O, en el mejor de los casos, nos percatamos de que se pone morosa, enroscada, densa, transformándose así en un sofisticado picnic de argumentos, contraargumentos e indeterminaciones.
Hasta que de pronto irrumpe la sentencia justa que semeja lo milagroso. Se siente entonces que la resolución de un juez no es sólo la manifestación de un valor jurídico, sino la cabal expresión de un hombre valiente. Suena a revelación, a iluminación súbita, a la emergencia de lo obvio. Como en una blitzkrieg mental, volvemos a conectar a la justicia real con aquella idílica que yacía dormida en un rincón del universo platónico. Podría decirse que la resolución de Lijo es como una luz en el horizonte, una bocanada de aire fresco, una catarsis purificadora. Ojalá sea el preanuncio de un punto de inflexión hacia algo mejor.
Al menos es una breve tregua antes de que el próximo escepticismo comience a roernos la mente. Ya pueden escucharse sus primeros ecos: “Al final no va a pasar nada”; “Boudou es sólo un chivo expiatorio; a los de arriba no van a llegar”; “¿te creés que el Gobierno va a entregarlo así nomás?”.
Quizás lo sabio radique en acallar por un rato esos devaneos de desesperanza y ensayar la paciencia. Porque, cuando la luz se enciende, ya no nos contentamos con la justicia simbólica y ejemplificadora. Ahora los ciudadanos desean que sea la propia Justicia la que “vaya por todo”. Y esta vez esa sentencia suena diferente.
*Director de González Valladares Consultores.
http://www.perfil.com/columnistas/Las-luces-de-los-Tribunales-20140629-0026.html

domingo, 22 de junio de 2014

Gritar para pagar: bravuconadas de corto alcance

Finalmente, después de las encendidas declaraciones previas que sugerían lo contrario, la presidenta Cristina Kirchner afirmó que el país está dispuesto a negociar con los fondos buitre para pagar su deuda. Esta decisión resulta compatible con la idea de que “más que deudores recalcitrantes, somos pagadores seriales”, formulada por la misma Cristina. Lo curioso es que aquella frase pronunciada con tono irónico puede resultar trivialmente real, transformándose entonces en una especie de contraironía autorreferencial. ¿Cómo explicar estos ostensibles vaivenes que oscilan entre el discurso flamígero y su posterior claudicación? Si a la larga se termina pagando: ¿para qué se cacarea antes? Cuando su mandato ingresa en el tramo final, muchos hemos renunciado a entender las razones de la Presidenta. Acaso esto sea un error fundado en confundir las razones con la coherencia. Quizás a Cristina le falte lo último, pero le sobra lo primero. Esta es una austera muestra de las razones cristinistas.
1. Antes que nada, Cristina siempre quiere tener razón: en la diplomacia como en la negociación, primero están los intereses. Las razones argumentales son instrumentos secundarios para lograr aquel fin. Ciertamente, las convicciones y los valores son importantes en la medida en que motorizan los intereses; pero su valor retórico en sí mismo resulta poco relevante. En el universo cristinista, en cambio, la forma prevalece sobre el contenido. Un estratega eficiente razonaría así: primero debe conseguirse el mejor resultado posible; todo lo que sirva para lograrlo deberá utilizarse; lo demás es retórica suplementaria. Cristina, en cambio, parece razonar de este modo: primero hay que mostrar convicción y firmeza; después firmeza y convicción; si con eso no alcanza, habrá que hacer lo que convenga; pero cuando esto suceda, deberá mostrarse que se hizo con la convicción y el coraje que otros no tuvieron, aunque Cristina sí.
2. Los demás pagan por entreguismo o por debilidad. Cristina lo hace por responsabilidad: cuando la retórica se agota y llega el momento de acordar y desembolsar, Cristina marca la diferencia. Para la razón cristinista, mientras los anteriores gobiernos consumaban la entrega y el servilismo en el acto de pagar, cuando es la propia Presidenta quien lo decide, al igual que cuando lo hizo Néstor, se trata de un acto de profunda responsabilidad patriótica que permitirá liberar al país de la oprobiosa carga del endeudamiento cíclico; mientras se le dice al mundo que Argentina está de pie.                   
3. Resolver problemas es importante; resolverlos heroicamente es fundamental: según la lógica cristinista solucionar problemas es apenas la materia prima de un acto heroico. Porque en el ADN kirchnerista lo heroico es la quintaesencia de lo político. En el imaginario de la Presidenta quizás valga más una negociación mediocre, pero con gloria, que otra de mayor efectividad, pero teñida del gris del anonimato. Acaso eso explique por qué “El país en serio” que prometió Néstor terminó en el grito reivindicatorio del “Vamos por todo” que selló el tiempo de Cristina.
Tal vez la razón cristinista, en definitiva, tenga su propia lógica de eficiencia. Porque aunque “perro que ladra no muerde”, a lo mejor le basta para hacerse respetar.
*Director de González-Valladares Consultores.
http://www.perfil.com/columnistas/Gritar-para-pagar-bravuconadas-de-corto-alcance-20140622-0039.html

domingo, 15 de junio de 2014

Una graciosa sucesión de azares

Finalmente Amado Boudou se presentó a la indagatoria y declaró. Luego continuó hablando para la TV. Al parecer, convenció poco, casi nada. Quizás algún memorioso de los 70 recuerde el sketch: Jorge Porcel encarnaba al Sr. Spidzicuchi, un buenazo que llegaba un minuto tarde al trabajo porque le pasaban cosas increíbles, pero ciertas. Todo comenzaba con una reunión entre un empleado “chanta” y “langa”, que interpretaba Ernesto Bianco y su jefe. Aquel había llegado tres horas tarde y, cuando se le pedían explicaciones, inventaba historias inverosímiles pero narradas con tanta elocuencia que terminaba por convencerlo. Luego, ingresaba el sufrido Spidzicuchi, quien relataba los infortunios que había padecido realmente. Como en esos desopilantes gags, si algo caracterizaba a su relato era la concatenación de azares que le jugaban en contra. En este caso, el jefe no se convencía y terminaba por sancionar a Spidzicuchi. A la luz de esa analogía, veamos algunas “Spidzicuchiadas” padecidas por el Sr. Boudou: es íntimo amigo de Núñez Carmona, que es amigo de Vandenbroele, quien maneja The Old Fund, que es contratado por Gildo Insfrán, quien paga $ 7,6 millones para reestructurar la deuda de Formosa con el Gobierno nacional, del cual Boudou es ministro y responsable de la negociación.  Quien además elabora un proyecto para ampliar la capacidad de La Casa de Moneda para imprimir billetes. Pero luego bloquea su propio plan. Milagrosamente, la AFIP, a su pedido, concede una moratoria extraordinaria a Ciccone. Casualmente Ciccone pasa a ser controlada por The Old Fund. Boudou niega conocer a Vandenbroele, que vive un tiempo en su departamento de Puerto Madero, donde paga expensas, cable y teléfono. ¡Además, un hermano de Boudou viaja con pasajes pagados por TOF!
Una analogía es una construcción mental que permite comparar cosas disímiles a través de un rasgo común. Como las caricaturas, las analogías son útiles para destacar algún aspecto. Aunque parezca contradictorio, su valor residual es destacar las diferencias:
Como Spidzicuchi, Boudou juega a ser una víctima del azar. Pero la diferencia es que Spidzicuchi era un buenazo sufrido. Boudou parece todo lo contrario. El vice se se asocia más al seductor carismático encarnado por Ernesto Bianco. La diferencia es que éste convencía a un jefe sensible al embaucamiento. Boudou, que ya no convence a nadie, deberá convencer a Lijo. Spidzicuchi era el personaje de un sketch cómico. En cambio el vice es el protagonista de una realidad dramática. Colofón: argumento de un niño que se llevó “sin querer” el útil de un compañerito: “Seño, yo no fui; ¡me lo pusieron en la mochila!”.
*Director de González/ Valladares Consultores.
http://www.perfil.com/columnistas/Una-graciosa-sucesion-de-azares-20140615-0037.html

domingo, 8 de junio de 2014

Boudou, Néstor y la máquina de hacer billetes

En la edición de PERFIL del domingo pasado aparecen dos magníficos análisis sobre el Boudougate. Por un lado, Julio Bárbaro refiere al sueño de la máquina de hacer moneda como digno de un cuento de Roberto Arlt. Por otro, Carlos Ares sugiere una original hipótesis sobre los roles de Néstor Kirchner y del propio Boudou en la compra de Ciccone. Concretamente: Boudou no habría actuado como mero brazo ejecutor sino que sería el promotor mismo de la idea, al haber tentado a Néstor “tocándole su orgullo”.
El texto de Ares invoca la historia del rey desnudo y e invita a pensar a Boudou como un “farabute” que convence a Néstor de hacerse un traje de billetes. Lo excelso de una buena historia es su capacidad de evocar otras que permitan consolidar un sentido.
Pensé en la tragedia de Otelo, el general moro que sucumbe ante los celos demoníacos que le inocula el ambicioso Yago. Pensé que un hombre, por más poderoso que sea, tiene un punto débil producto de su pasión. Todos podemos convertirnos en esclavos de nuestro deseo. Pensé que la máquina de hacer billete es el anverso obligado de cajas fuertes cuya sola visión produce éxtasis”. Pensé en Avivato, la historieta de Lino Palacios que la Wikipedia define como: “Personaje chanta, de moralidad resbaladiza, vividor, ventajero, pícaro, embustero y observador, capaz de sacar ventaja en cualquier situación”. Recordé la certera expresión de un amigo que invitaba a prevenirse de la “narcitécnica”: esa artimaña manipulativa basada en el simple recurso de tocar el narcisismo del otro. Pensé también en la paradoja de los poderosos: la misma audacia megalómana que les permite conquistar el mundo se transforma luego en su talón de Aquiles. Porque la misma omnipotencia negadora que posibilita el éxito, termina por transformarlos luego en ingenuos vulnerables frente a aduladores inteligentes e inescrupulosos. Yago sabe muy bien dónde tocar a Otelo para conseguir sus ambiciosos fines. Sólo le basta saber por dónde ingresar al alma del moro para así controlarlo.
Un cortesano es el prototipo de un estratega audaz que de, modo sutil, ejerce el poder bajo el disfraz de la lealtad. Por eso los entornos siempre fueron peligrosos para quienes tienen vocación de reyes. Antes de que se desencadene la tragedia de Otelo, Shakespeare le hace decir a Yago: “Yo sirvo al moro, sólo porque yo me sirvo. Sólo porque así me sirve”. Quizá la suerte de Boudou ya esté echada. Como en la caída de Yago, acaso Boudou arrastre a otros. Al fin y al cabo, la política, como la vida, está repleta de viejas historias que vuelven a repetirse.
*Director de González-Valladares Consultores.
http://www.perfil.com/columnistas/Boudou-Nestor-y-la-maquina-de-hacer-billetes-20140608-0057.html

domingo, 1 de junio de 2014

La sombra de un vicepresidente en desgracia

Finalmente ocurrió: Amado Boudou fue citado a declarar por el juez Ariel Lijo. Boudou es uno de los funcionarios con peor imagen pública. Luego de su momento de gloria en noviembre de 2011, cuando llegó a medir 48,9 % positivo contra 51,1% negativo, su imagen se desplomó estrepitosamente, situándose en 19,3% positivo contra 80,7% negativo hacia julio de 2012; guarismos muy parecidos a los de fines de 2013.
¿Quién es realmente y qué representa? Quizás la mejor manera de explicarlo sea respondiendo a lo último. Si entendemos que un imaginario es un conjunto de creencias y valores atribuidos a algo de modo más o menos racional; éstos podrían ser los que le caben a Boudou:  
1. El arribista carismático
Simpático, afable, comprador, seductor de eterna sonrisa gardeliana, son aspectos que representarían la fachada luminosa, la mascarada del verdadero político escondido tras el personaje. Cuando la imagen de Boudou entró en desgracia al estallar el caso Ciccone, una vasta poción de la ciudadanía no pudo dejar de percibirlo como un político arribista, inescrupuloso, ambicioso, inteligente y astuto.
2. El kirchnerista light
Pintón, elegante, joven fashion del vip marplatense, vecino de Puerto Madero, motoquero y rockero, el ex militante de la UCeDé pronto devino en soldado cristinista al servicio de la causa nac & pop. Como sucede con toda cultura, el kirchnerismo representa demasiadas cosas. Si el menemismo fue un poder para la ostentación y el kirchnerismo de Néstor uno para la  acumulación, el cristinismo sería una síntesis narcisista de poder y glamour. En tal sentido, Boudou representa el ícono de un kirchnerismo hedonista que no sólo amasa poder sino que lo disfruta públicamente.
3. Un capricho de Cristina
¿Por qué Cristina eligió a Boudou como vice? ¿Es que no se daba cuenta de que aquel joven tan inteligente como irresponsable le traería problemas? Entre las múltiples aristas de la Presidenta, la dimensión del capricho no resulta menor. La veleidad es una de las formas más narcisistas y peligrosas de ejercer el poder. Porque es esa fuerza que impele a hacer lo que a uno le gusta descuidando lo que debería o convendría. Boudou quizá sea el alto precio de un lujo de la Presidenta.
4. Un soldado de Néstor
Boudou ha dado a entender que sólo ejecutó órdenes de Néstor. En ese imaginario que sostiene que la política es la prolongación de los negocios, la idea del “brazo ejecutor” o del testaferro siempre acude a la mente. Quizás no sea casual que Ciccone sea la máquina de fabricar billetes. Boudou sería entonces la consumación de la fantasía y la perversión de Néstor.
5. Boudou es Boudou
Demasiado inteligente y ambicioso para ser algo distinto de sí mismo. La síntesis resulta austera, quizá sea la más verosímil: Amado Boudou es un arribista simpático que supo utilizar su sonrisa y su inteligencia al servicio de una ambición personal desmedida. En tal sentido, quizás haya sido el más pragmático de los dirigentes K. Aunque algo salio mal
*Director de González Valladares Consultores.
http://www.perfil.com/columnistas/La-sombra-de-un-vicepresidente-en-desgracia-20140601-0068.html

domingo, 25 de mayo de 2014

El mito del voto ideológico puro

Nuestra última encuesta permitió corroborar lo que veníamos observando: Sergio Massa encabeza la intención de voto con 27,6%, seguido por Daniel Scioli (23,2%), Mauricio Macri (17,5%) y Julio Cobos, como único candidato de UNEN (14,4%). También se observó el nivel competitivo de Florencio Randazzo dentro del FpV, dado que si fuera el candidato oficialista obtendría el 22,5% (contra 26,6% de Massa).
Pero además de relevar la intención de voto en escenarios donde debe elegirse un candidato entre varios, también preguntamos –para cada candidato por separado– si se lo podría llegar a votar o no. Cuando se analizan estos resultados en términos de afinidades, se revelan algunas perlitas.
Curiosidades: entre los posibles votantes de Massa, el 45,9% podría también hacerlo por Macri; 31,2%, por Cobos; 26,5%, por Binner, y 21,8%, por Scioli. Entre los votantes de Scioli, sólo el 52,1% podría hacerlo por Randazzo, mientras que el 22,2% podría elegir a Massa y el 15,6%, a Macri.
En cuanto a los votantes de Macri, el 44,3% podría también inclinarse por Massa, mientras que el 40,3% lo haría por Cobos. Entre los votantes del socialista Binner, sólo el 51,1% podría también elegir a su compañero de espacio, Julio Cobos, mientras que el 41,1% podría optar por Macri y el 31,9%, por Massa.
Explicación. La política trata de comprender los comportamientos de los actores en términos de categorías inherentes a su propio ámbito, lo cual resulta lógico. Pero para aplicar tales categorías, se hace necesario postular la abstracción de una especie de homo politicus que, básicamente, actuaría impulsado por razones ideológicas. No obstante, lo que esa explicación tiende a soslayar es que, además de hombre político, el votante es también muchos otros: social, ético-moral, emocional-pasional, irracional, superficial, prejuicioso, indiferente, justiciero, sabio. Así, desde esa óptica, resulta sorprendente que, por ejemplo, exista el 41,1% de personas que –simultáneamente– consideren votar a un “socialista progresista” como Hermes Binner y a un “conservador, neoliberal y privatista” como Mauricio Macri. Pero tal contradicción podría explicarse fácilmente si, por ejemplo, las personas en cuestión adujeran que ambos son políticos serios, mesurados, constructivos y no confrontativos.

Conclusión. Además de la ideología, existen múltiples ejes que atraviesan la decisión del votante. Sin embargo, tanto quienes hacen política como quienes la analizan parecen pensar en términos de factores ideológicamente puros, como progresismo, peronismo, izquierda, derecha, etc. Por ende, tienden a soslayar otros factores relevantes. Por supuesto, además de otras razones, el votante también concede importancia a lo que podría denominarse determinantes ideológicos-partidarios. Pero no tanta como el establishment político acostumbra atribuirle.
*Director de González Valladares Consultores.
http://www.perfil.com/columnistas/El-mito-del-voto-ideologico-puro-20140525-0046.html

domingo, 18 de mayo de 2014

La nueva amenaza para un gobierno jaqueado

Nuestra última encuesta sobre el escenario electoral confirma la tendencia ya observada en las anteriores: Sergio Massa encabeza la intención de voto a presidente con 27,6%, seguido de cerca por Daniel Scioli con 23,2% y Mauricio Macri con 17,5%.
 La única novedad que se agrega es la confirmación de que, en el marco del Frente para la Victoria, Florencio Randazzo aparece como un candidato alternativo con chances similares a las del gobernador. En efecto, si el ministro del Interior y Transporte fuera el candidato del FPV en lugar de Scioli, el resultado sería sumamente parejo, dado que alcanzaría un 22,5% contra el 26,6% de Sergio Massa. Adicionalmente, sobre la base de la misma encuesta, en caso de que el FPV decidiera presentarse en las PASO con Daniel Scioli y Florencio Randazzo (junto a otros cinco candidatos) se produciría un virtual empate entre ambos (en el interior de ese espacio, Scioli obtendría 39,1% y Randazzo 37,2%)
Varias son las razones que podrían explicar esa paridad. En primer lugar, desde la percepción de la ciudadanía, Daniel Scioli y Florencio Randazzo comparten una serie de atributos: son políticos serios, mesurados, dialoguistas y constructivos. Ninguno representa un ejemplar paradigmático de dirigente kirchnerista. Esto los convierte en candidatos potencialmente transversales, es decir, capaces de obtener votos por fuera del cada vez más reducido coto del FPV. Como contrapartida, tal fortaleza representa una debilidad dentro del propio espacio, donde no terminan de ser aceptados como “miembros puros”
Así, ambos soportan la cada vez más pesada mochila de ser considerados “kirchneristas invotables” por parte de la ciudadanía hostil a ese espacio político. Lo que determina que se encuentren atrapados en una especie de dilema estructural entre la lealtad y la conveniencia, del que ya es demasiado tarde para salir. Porque, si salieran, ganarían un voto transversal, pero perderían el que surge del núcleo duro del kirchnerismo; mientras que si se quedan –y a riesgo de no terminar siendo excomulgados por la cofradía– deberán ofrecer pruebas tan extraordinarias de pureza K que perderían casi todo el caudal transversal que, en otras circunstancias, podrían obtener.
Más allá de sus suertes conjuntas, lo cierto es que la buena noticia para Florencio Randazzo es muy mala para Daniel Scioli. El gobernador suma ahora un nuevo jaque a sus aspiraciones presidenciales. Además de la histórica hostilidad de la Presidenta y de sus “monjes negros”, y por si no bastara con las dificultades propias de una gestión que debe atender gravísimos problemas como inseguridad, pobreza y violencia social, el ex motonauta quizá deberá lidiar de ahora en más con las aspiraciones de alguien con suficiente pedigrí como para enfrentarlo desde adentro de ese impreciso espacio denominado PJ.

Pero quizás tanta adversidad no haga sino envalentonar el temple siempre resiliente de un hombre que se forjó superando infortunios. Porque con fe, con optimismo, con trabajo, con perseverancia, tal vez el gobernador pueda sobreponerse y terminar cumpliendo su viejo anhelo presidencial. O no.
Lo cierto es que, por ahora, a Scioli le salió un Randazzo. Y habrá que estar entonces a la altura de las circunstancias
*Director de González-Valladares Consultores.
http://www.perfil.com/columnistas/La-nueva-amenaza-para-un-gobierno-jaqueado-20140518-0022.html

domingo, 11 de mayo de 2014

¿Síntesis superadora o aquelarre para la derrota?

El PJ renovó su cúpula dirigencial. En principio podría señalarse que, con espíritu aperturista y afán de supervivencia, la nueva conducción expresa una jugada inteligente que permite aglutinar a fuerzas disímiles como el camporismo y el sciolismo, junto a caciques que resisten saltar al massismo. Aunque otra lectura indique que apenas se trata de una estratagema del Gobierno para tomar aire, mientras lo encorsetan a Daniel Scioli; lo cierto es que el PJ marca la voluntad de marchar en alguna dirección. Dado que el carácter final de la misma será una síntesis entre el deseo de los dirigentes y el de los votantes, aquí se proponen dos tesis extremas para bosquejar sus posibilidades.
Síntesis superadora. Conforme a ésta, la jugada del PJ puede encuadrarse como el momento virtuoso dentro de ese ciclo tan caro al peronismo consistente en dividirse para multiplicarse y volver a unirse. Fiel a su tradición, emergería así un “peronismo civilizado” que podría aprovechar las PASO para ungir un nuevo conductor fortalecido que surgiría democráticamente entre –parafraseando a Jorge Asís– “siete samuráis” (Scioli, Randazzo, etc.). Entonces se aplicaría aquello de que “el que gana conduce y el que pierde acompaña”, se firmaría la pipa de la paz y “¡aquí no ha pasado nada, compañeros!”. Conforme a esta visión edulcorada, la opinión pública recibiría con beneplácito a un peronismo unificado que se presenta como el exclusivo garante de la gobernabilidad y como el único capaz de mantener las banderas de la justicia social. Asimismo, tanto virtuosismo acabaría por deschavar a los traidores encabezados por Sergio Massa, agazapados tras el eufemismo de la renovación. El mensaje a la sociedad sería contundente: ¿para qué votar a falsos renovadores cuando la auténtica renovación ya la hemos hecho puertas adentro y fue elegida democráticamente?
Aquelarre para la derrota. Lamentablemente para los “muchachos”, tanto candor angelical choca de bruces contra la realidad cuando se advierte que en ese formidable tren hacia la victoria, junto a “civilizados” como Scioli y Urtubey, viajan antiguas “celebrities” como Insfrán y Aníbal Fernández!” y “revolucionarios noveles” como De Pedro y Ottavis. ¿No será demasiado?
Así, no resulta descabellado suponer que esa nueva versión de “unidos por el espanto” a lo único que puede conducir es a una derrota anunciada. Porque, paradójicamente quienes más se beneficiarían de este nuevo engendro serían UNEN, el FR y el PRO. En primer lugar, un “rejunte” así parece a medida de las punzantes diatribas de Lilita Carrió, quien se hará un picnic de verborragia efectista. Pero, también fortalecerá a Sergio Massa, porque ante tanta “pureza pejotista”, su posicionamiento de “peronista renovador” resultará ahora más creíble. Finalmente, beneficiará a Mauricio Macri, quien podrá reclamar para sí ser la única alternativa no peronista con probada capacidad de gestión.
Valoración final. Para bien o para mal el PJ ha encaminado un rumbo. Quizás la decisión resultó ser más fruto de la necesidad que de la convicción: tal vez no había otra alternativa. Las dos tesis enunciadas representan apenas los extremos de un espectro. Aunque sea prematuro decidirse a favor de alguna, quien escribe, se inclina más por la segunda: si tuviera que jugar, apostaría a que el PJ pretendió un pasaje a la Casa Rosada; pero el boleto ya marcaba el destino del cementerio.
*Director de González Valladares Consultores.
http://www.perfil.com/columnistas/Sintesis-superadora-o-aquelarre-para-la-derrota-20140511-0055.html

domingo, 4 de mayo de 2014

Las posibilidades del Frente Unen

La semana anterior, una encuesta mostró que el Frente Amplio UNEN emerge como una fuerza política con reales chances de disputar el poder. En efecto, con una intención de voto del 22,2%, sus candidatos se ubicaron terceros, muy cerca del Frente para la Victoria (23,9%) y a 5,9% de Sergio Massa (28,1%), quien se mantiene firme en primer lugar. Asimismo, UNEN ya superaría a Mauricio Macri, quien con el 17,5% queda relegado a una cuarta posición.
Adicionalmente, en el marco del rumor sobre un posible frente, se indagó la intención de voto de UNEN en alianza con PRO para un hipotético ballottage. Como resultado, surgió que el 37% votaría a esa alianza, mientras que el 44,6% no lo haría.
Análisis:
Una primera lectura, basada en la tentación de sumar porcentajes, conduce a especulaciones disímiles: por un lado, hace suponer que si la alianza se realizara en el marco de las PASO, entonces UNEN-PRO se ubicaría en primer lugar, relegando a sus competidores. En contraposición, otra lectura indica que, a pesar de la voluntad de ir juntos, esa misma coalición terminaría perdiendo en segunda vuelta. De modo tal que, en base a esos datos, la pregunta: ¿conviene una alianza electoral UNEN-PRO? no parece  tener una respuesta clara.
Por eso, quizá resulte útil ensayar otro camino. Para esto, cabe recordar que en la misma encuesta surgió que UNEN se impondría claramente en un ballottage ante Daniel Scioli (47,4% vs. 32%); aunque perdería en un escenario frente a Sergio Massa (33,8% vs. 42,2%). Sin embargo, lo que resulta esclarecedor es el análisis de la migración de votos entre primera y segunda vuelta.
Esto revela que, si compitiera contra Daniel Scioli, el candidato de UNEN se impondría debido a que sumaría el 49,5% de los votos de Sergio Massa y el 61,3% de los de Mauricio Macri. En cambio, en un escenario frente a Sergio Massa, a pesar de que UNEN captaría el 46,4% del voto macrista y el 10% del FpV, no le alcanzaría. La razón es que el tigrense ganaría a partir de capitalizar un tercio de votantes del FpV (33,8%) y similar guarismo del PRO (32,6%).
Puede concluirse, entonces, que la hipotética alianza UNEN-PRO no se avizora como necesaria para el primero, al menos en un escenario de ballottage. En efecto, si el candidato fuera Scioli, los votos necesarios de Macri serían capitalizados por UNEN aun en ausencia de tal alianza (lo que justifica conjeturar que, a veces, cierta porción de la ciudadanía puede unir lo que los dirigentes políticos no se animan o creen que no les conviene hacer). En cambio, si el candidato fuera Massa, esos votos resultarían más complicados de obtener; quizá por la sencilla razón de que un significativo porcentaje de votantes macristas tiene una afinidad mayor con Sergio Massa que con los candidatos de UNEN.
Cuando se realizan análisis de migraciones entre dos instancias temporales de voto (primarias y ballottage, etc.), no deberían extraerse conclusiones de carácter meramente aditivo: éstas, además de apresuradas, puede resultar equívocas. Por último, en relación con el interrogante acerca de si una alianza UNEN-PRO sería o no beneficiosa, debería al menos discriminarse lo siguiente: ¿para cuál de ambos actores?, ¿en qué contexto competitivo? y ¿en qué instancia electoral
*Director de González Valladares Consultores.
http://www.perfil.com/columnistas/Las-posibilidades-del-Frente-Unen-20140504-0039.html

domingo, 27 de abril de 2014

El factor UNEN y la inteligencia electoral

El martes pasado el Frente Amplio UNEN se presentó en sociedad. Los resultados de la primera encuesta posterior a ese acto revelan que la presentación nacional del frente resulta auspiciosa para sus pretensiones de constituirse como real alternativa de poder.
Si la inteligencia electoral refiere al diseño inteligente de una estrategia política tendiente a maximizar chances electorales, UNEN estaría dando muestras de poseerla. Analicemos por qué:
UNEN fue el primer espacio político que comprendió que las PASO eran una oportunidad para sumar. En efecto, si la Ley de Lemas y las listas colectoras lo posibilitaban, ¿por qué no intentarlo con las PASO?
Si el fracaso de la oposición en 2011 se debió al alto nivel de fragmentación, quizás más fundado en cuestiones de egos que en afinidades ideológicas, ¿por qué no aprender de ese error para superarlo?
Si durante el 8N y otras marchas de 2012 la gente reclamaba a gritos que la oposición se uniera, ¿por qué no trabajar sobre el espacio de afinidades que justificara hacerlo?
Como suele ocurrir, retrospectivamente todo eso parece obvio. El mérito de UNEN fue su disposición y firmeza para avanzar realizando aquellas posibilidades.
Si hoy UNEN se suma como fuerza competitiva se entiende que represente una amenaza para las ya establecidas.
En principio, Daniel Scioli podría ser el más afectado, dado que UNEN ya le pisa los talones en intención de voto y, por ende, amenaza dejarlo afuera de un eventual ballotage. El gobernador sufre así un nuevo jaque que suma al de Sergio Massa y al de un oficialismo que nunca termina de aceptarlo plenamente.
Para Sergio Massa la irrupción de UNEN tampoco parece inofensiva. En primer lugar, el frente irrumpe como una auténtica alternativa no peronista. Al respecto, es probable que en las legislativas de 2013 el tigrense haya acaparado un voto útil no peronista que lo abrazó en ausencia de una opción con chances reales. Si UNEN se consolidara en ese posicionamiento, aquellos votos podrían entonces volver a su genuino origen.
Por último, aunque los escarceos de una posible alianza UNEN-PRO disimulen el hecho, lo cierto es que la exitosa irrupción del frente con vuelo propio, también representa una amenaza para Mauricio Macri. En primer lugar, UNEN ya lo ha desplazado del cómodo tercer lugar que detentaba hasta ahora. Pero además, a futuro podría determinar que parte del electorado macrista no peronista terminara migrando a un espacio que lo represente mejor. Entonces UNEN ya no debería afrontar el dilema de una alianza ideológicamente impura con el jefe de Gobierno, en la medida en que la demanda electoral ciudadana ya la habría tornado innecesaria.
Aunque queda un largo camino para transitar, el debut en sociedad de UNEN resulta auspicioso y, de alguna manera, enriquece el debate en torno a la sucesión presidencial. Por supuesto, para consolidar un rol competitivo deberá, por un lado, afrontar sus propios problemas internos y, por otro, convencer a una sociedad incrédula de que existe vida más allá del peronismo. Lo cual no es poco.
*Director de González Valladares Consultores.
http://www.perfil.com/columnistas/El-factor-UNEN-y-la-inteligencia-electoral-20140427-0050.html

sábado, 19 de abril de 2014

PRO-UNEN: ¿una alquimia política posible?

¿Qué pasaría si se unieran Mauricio Macri y UNEN? Tal posibilidad suscita una serie de interrogantes: ¿se trataría de una jugada política madura e inteligente o de un nuevo engendro electoralista condenado al fracaso? ¿Sería una excelsa alquimia electoral o apenas un burdo manotazo de ahogado por parte de quienes avizoran que tienen pocas posibilidades? En un nivel más pragmático, esas preguntas remiten a otra más simple: ¿a través de esa alianza existiría una chance electoral cierta para dos espacios políticos que hoy estarían en desventaja frente a Sergio Massa y Daniel Scioli? Lo cual supone analizar si la ecuación entre sumas y restas tiene signo positivo y magnitud suficiente. En consecuencia, se bosquejan aspectos a favor y en contra de esa unión.
A favor. En principio, la idea de una alianza UNEN-PRO podría ser útil para captar a aquella porción del electorado hastiada del kirchnerismo pero también del peronismo. Desde tal perspectiva, la incipiente coalición podría aspirar a posicionarse como una alternativa ética-republicana que reivindique el valor de la institucionalidad, en contraposición al modelo de connivencia con la corrupción que cierto imaginario ciudadano atribuye al peronismo. Adicionalmente, al unirse, tanto UNEN como el PRO evitarían tener que entablar una guerra táctica entre sí tendiente a demostrar quién es realmente la verdadera opción republicana. Por último, el aspecto virtuoso de la unión podría estar dado por la impronta con que contribuiría cada socio. Así, Macri aportaría el modernismo hacedor, Binner, el progresismo eficiente, Cobos, la mesura institucionalista y el consenso dialoguista, Carrió y Solanas la intransigencia ante la corrupción, etc.
En contra. Evidentemente, el talón de Aquiles de UNEN-PRO es su mezcla ideológica. Aunque la oposición al kirchnerismo, la ética republicana y la lucha contra la corrupción constituyan valores suficientes para propiciar una coalición, el problema es si las diferencias internas de sus integrantes no resultan más graves que lo que los distinguiría del bando contrario. Tal fragilidad de origen podría determinar reparos en la ciudadanía. Por un lado, en un plano ético podría ocurrir que, en lugar de interpretarse que la coalición se funda en una necesidad ética-republicana, se leyera como simple oportunismo inescrupuloso y, por ende, eso determinara un efecto contrario. Por otro lado, en un nivel pragmático podría percibirse que una coalición con tantos “caciques” como ideologías contrapuestos nace condenada a no poder encontrar consensos mínimos para gobernar. En consecuencia, sería posible que la misma ciudadanía que reniega del peronismo termine finalmente votándolo porque del otro lado emerge ese angustiante horror denominado “fantasma de la no gobernabilidad”.
Fortalezas, riesgos y paradojas. La alianza UNEN-PRO nacería de una necesidad y engendra una virtual paradoja: unirse para mejorar una posición a riesgo de empeorarla.
En síntesis, puede concluirse que tal unión representa un jugada audaz y riesgosa. Tal vez el mismo UNEN –sea por principios o por cálculo– no se determine a consumarla. Pero si lo hace, deberá aplicar una inteligencia superlativa para convencer a una sociedad hastiada e incrédula de que esta vez tiene sentido creer.
*Director de González y Valladares Consultores de Marketing Político.
http://www.perfil.com/columnistas/PRO-UNEN-una-alquimia-politica-posible-20140419-0002.html

domingo, 6 de abril de 2014

Reflexiones en torno a la violencia

Todo comenzó con la trágica muerte de un joven rosarino a raíz de una brutal paliza propinada por un grupo que lo acusaba de un hurto. Luego, a modo de efecto contagio, sucedieron otros hechos que, aunque con desenlaces disímiles, presentaron un denominador común: el intento de aplicar justicia por mano propia. La profusa cobertura mediática de esos hechos (incluyendo declaraciones políticas diversas) generó un sinfín de acalorados debates. Se mezclaron argumentos, ideologías, simplificaciones, chicanas y pasiones diversas. Esto propicia algunas breves reflexiones.
Describir, valorar y comprender. A nadie escapa que el modo de nombrar un fenómeno revela cómo se lo piensa. En tal sentido, “linchamiento” apunta a describir un acto consistente en ejecutar a alguien a quien se acusa de un delito, realizado por un grupo y sin que medie proceso legal. En cambio, “ajusticiamiento” o “justicia por mano propia” connotan una valoración justificativa del acto. Por otra parte, la calificación jurídica o moral de un hecho no invalidan ni su comprensión existencial ni la invocación de sus posibles causas sociales o políticas. Por ende, la referencia a lo último no necesariamente implica desconocer lo primero.
Así, cuando el juez Eugenio Zaffaroni sostiene que el linchamiento “no es legítima defensa, sino homicidio doblemente calificado por alevosía y ensañamiento”, tiene plena razón en cuanto al orden ético-jurídico. Del mismo modo en que la diputada Alcira Argumedo también tiene razón cuando señala que los linchamientos son consecuencias de la impunidad de que gozan las cúpulas del poder. Y el diputado Sergio Massa, luego de condenar los linchamientos, también tiene razones para señalar que eso ocurre porque hay un Estado ausente en materia de seguridad.

Dilemas circulares. Otra consecuencia del debate refiere al modo en que se establece quiénes son víctimas y quiénes victimarios. Así, descriptivamente, los linchamientos parecen determinar un enroque entre unos y otros. Un axioma de la comunicación que el psicólogo Paul Watzlawick, su creador, denominó “puntuación de la secuencia de hechos”. Básicamente, se sostiene que las conductas se suceden en una secuencia ininterrumpida de causalidades que, al momento de ser explicadas por quienes están involucrados, se secuencian de modo diferente conforme a intereses o preconceptos. Watzlawick entiende que la falta de acuerdo respecto del modo de puntuar esas secuencias es la causa de incontrolables conflictos en las relaciones humanas. Nótese que en el caso analizado existen dos explicaciones antagónicas asociadas a sendas puntuaciones de los hechos. Por un lado, la “tesis garantista” insistirá en que la delincuencia no es sino la resultante de la inequidad social de la que, como en el caso de los linchamientos, los excluidos terminarán siendo víctimas. Por otra parte, la “tesis justiciera” insistirá en que los linchamientos no son sino la consecuencia obligada ante una violencia delincuencial imparable e impune. Lo intensamente dramático es que, en parte, ambos tengan razón
*Director de González Valladares Consultores.
http://www.perfil.com/columnistas/Reflexiones-en-torno-a-la-violencia-20140406-0019.html

domingo, 23 de marzo de 2014

Ecos de una encuesta: evidencias y conjeturas

Hace 15 días, un sondeo publicado por PERFIL sacudió el ámbito político. Nuevas reflexiones sobre sus resultados.

Las encuestas de opinión son conjeturas razonables basadas en evidencias. Su función es agregar objetividad al conocimiento sobre lo que piensa y siente la gente. Las encuestas se traducen en cifras que pretenden expresar las voces ciudadanas. Pero aunque existen métodos para realizar encuestas no existen reglas precisas para interpretar sus resultados. Sólo es una cuestión de parsimonia y sentido común. Y de no confundir los razonables límites entre descripción, interpretación y especulación conjetural.

Dos domingos atrás, PERFIL publicó nuestro sondeo de intención de voto presidencial donde se relevaron cuatro escenarios electorales. Las grillas incluyeron a un candidato oficialista (Daniel Scioli, Florencio Randazzo, Jorge Capitanich o Sergio Urribarri) que competía con Sergio Massa, Mauricio Macri, Hermes Binner, Julio Cobos y Jorge Altamira. En cada escenario se variaba el candidato oficialista.
En cuanto a los resultados, el orden fue invariablemente el mismo: primero, Sergio Massa; segundo, el candidato oficialista; tercero, Mauricio Macri; cuarto, Julio Cobos; quinto, Hermes Binner y sexto, Jorge Altamira.
El nivel de desempeño de los candidatos oficialistas resultó más o menos parejo; se observaron diferencias comprendidas entre 8 y 14 puntos respecto de Sergio Massa: Daniel Scioli obtuvo 21,3% (vs. 29,3% de Massa); Florencio Randazzo, 21,3% (vs. 29,9% de Massa); Jorge Capitanich 19,3% (vs. 31,3%) y Sergio Urribarri, 17,3% (vs. 31,4%).Se indagó también la afinidad con el kirchnerismo, lo que permitió identificar tres segmentos ciudadanos: kirchneristas (20,7%), antikirchneristas (34,8%) e independientes (41,9%). Al cruzar la intención de voto contra esta variable se observó que, en todos los escenarios, el voto oficialista quedaba circunscripto al segmento que se define como kirchnerista. Tal circunstancia podría quizás explicar por qué la performance de los candidatos oficialistas resultaba pareja: para quien se define cómo kirchnerista cada uno de los cuatro políticos indagados resulta casi igualmente votable. Luego de publicado el trabajo recibimos una insólita cantidad de consultas. Llamó la atención la recurrencia de una misma pregunta acompañada por ostensible sorpresa y, a veces, por un trasfondo de cuestionamiento escéptico: “¿Los resultados significan entonces que en una primaria oficialista Daniel Scioli y Florencio Randazzo estarían empatados?”. La respuesta es contundentemente negativa y la explicación sencilla: lo que se evaluó fueron los desempeños relativos de cuatro candidatos, cada uno en un escenario particular; los resultados indican que si el candidato fuera Daniel Scioli, el caudal de votos oficialista sería muy similar al que obtendría Florencio Randazzo; pero especular sobre lo que sucedería en una primaria queda fuera del alcance del estudio, dado que –simplemente– tal escenario no fue evaluado. Más allá de lo anecdótico, cabe una reflexión. Las conclusiones de cualquier encuesta pueden definirse como una transacción entre la austeridad de los números y un factor interpretativo de carácter variable. Así, reportar un porcentaje es una mera descripción; calificarlo como mayoritario supone una valoración, mientras que bosquejar una explicación que trascienda los datos implica adentrase en un espacio conjetural. Pero concluir lo que los datos no dicen pensando que sí lo hacen es –sencillamente– un error del que conviene prevenirse.
http://www.perfil.com/columnistas/Ecos-de-una-encuesta--evidencias-y-conjeturas-20140323-0021.html

domingo, 9 de marzo de 2014

Los agentes mentales y los dilemas sobre la inseguridad

Los agentes mentales y los dilemas sobre la inseguridad

La reforma del Código Penal y las visiones sobre la justicia.

“Comprenderlo todo es perdonarlo todo”. Esa memorable frase invita a pensar que, si pudiéramos acceder a los determinantes de los actos humanos, quizás los percibiríamos como hechos despojados de su dimensión ética. Por cierto, esto conduce a arduos debates filosóficos como la libertad, la responsabilidad y los relativismos subjetivos.
Uno de los núcleos del reciente debate en torno al proyecto de modificación del Código Penalparece vinculado a lo anterior. La crítica opositora más decidida,  expresada por Sergio Massa, se centró en rechazar un proyecto (cuyo ideólogo sería Eugenio Zaffaroni) al que se le atribuye la pretensión de relativizar el sistema de premios y castigos indispensable para convivir en sociedad.
Es probable que la postura de Massa coincida con el pensamiento mayoritario de una ciudadanía cuya principal preocupación es la inseguridad. Bajo una lógica elemental, esa ciudadanía espera que quienes delinquen tengan penas proporcionales al daño infligido a sus víctimas y, además, que el Estado garantice el cumplimiento de la Ley. Abarca también la atribución de un carácter dual sobre las penas que incluye una creencia consecuencialista (“Si las penas son leves, los delitos aumentan”) y un valor final (“Quien hizo mal debe pagarlo”).
Cuando se cambia el contexto discursivo, algunos de esos ciudadanos pueden aceptar la idea de que la pobreza y la exclusión resultan determinantes de actos delictivos. El ejercicio empático de ponerse dentro de la piel del otro puede propiciar una comprensión solidaria sobre los mismos victimarios a los que antes se pedía castigar. Las personas pueden pensarse como sujetos con ideas, deseos y actos coherentes; o como sujetos plurales, donde coexisten diferentes cosmovisiones.
Cuando se piensa sobre la inseguridad, existen dos agentes mentales antagónicos. Así, para un agente punitivo, “justicia” significa básicamente castigar. En cambio, desde la perspectiva de un agente mental solidario, se aspira más a comprender que a juzgar y condenar. La singularidad del caso es que el primer agente parece más consubstancial con nuestras creencias y valores.
Mientras que el último, aunque concebible en el plano teórico, choca contra la firme convicción del primero. La idea de “comprenderlo todo para perdonarlo todo” puede encerrar significados disímiles: vocación solidaria, utopía altruista o relativismo insensato. En cambio, edificar un Código Penal enfatizando esa idea resulta tan disonante a la mentalidad ciudadana como inadecuado para la sociedad.
(*) Director de González Valladares Consultores.
http://www.perfil.com/columnistas/---------Los-agentes-mentales-y-los-dilemas-sobre-la-inseguridad-20140309-0025.html

sábado, 1 de marzo de 2014

La inflación real y la inflación mental

La fiebre del dólar desatada en enero parece controlada en febrero. Pero aunque los mercados hoy se muestren calmos, subsiste un interrogante sobre la inflación: ¿será el Gobierno capaz de controlarla?
Recientemente, el economista Martín Tetaz publicó Psychonomics, libro cuya tesis sostiene que la economía está en la mente de las personas. La tesis es formulada en el marco de la economía conductual, disciplina que enfatiza la dimensión psicológica para explicar el comportamiento económico.
Para comprender su sentido resulta útil advertir una dualidad presente en los términos y categorías económicas. En efecto, junto a palabras como demanda, emisión e inflación, referidas a sucesos objetivos, aparecen otras como confianza, miedo e incertidumbre, que señalan aspectos mentales y emocionales de quienes toman decisiones económicas.
Conforme a lo anterior, la inflación resultaría un fenómeno que arranca con la percepción de ciertos sucesos económicos, pero que continúa instalándose en la mente de quienes toman decisiones cotidianas. La inflación mental supone un circuito autosostenido y paradojal –similar a la profecía autocumplida– donde la intención de protegerse de un mal termina agravándolo. Así, la inflación mental encarna la lógica de la adicción, en la cual resulta necesario aumentar la dosis de algo para lograr el mismo resultado esperado.
Volviendo al libro de Tetaz, allí el autor argumenta que los gobiernos pueden aprovechar la psicología en el diseño de políticas públicas.
En consonancia, preguntarse sobre la capacidad del Gobierno para controlar la inflación supone interrogarse sobre su comprensión de las leyes psicológicas que determinan las acciones ciudadanas y sobre su inteligencia para encauzarlas favorablemente.
Su actitud histórica al respecto deja mal parado al Gobierno. Su recurrente negación, minimización y relativización del fenómeno ha contribuido a desencadenar los mecanismos de la inflación mental. Aunque el reciente sinceramiento y aceptación parecen indicar que el Gobierno transitaría por el rumbo adecuado, la elusiva referencia al tema en el extenso de discurso de la Presidente efectuado ayer no resulta auspiciosa.
El desafío del Gobierno en materia de inflación radica en demostrar a la ciudadanía que es capaz de aplicar la inteligencia necesaria para revertir el fenómeno. Si los índices de precios se estabilizan, la voraz mente inflacionaria quedará inactiva. En cambio, si se vuelve a fracasar, sobrevendrán tiempos sombríos para la economía.
*Director de González Valladares Consultores.
http://www.perfil.com/columnistas/La-inflacion-real-y-la--inflacion-mental-20140301-0110.html

domingo, 23 de febrero de 2014

Ser presidenciable: realidades y posibilidades del gobernador

Suele decirse que los políticos están siempre en campaña.  Como en otros órdenes humanos, un político puede vivir de modo dual: anclado al presente y proyectado al futuro. Aspirar a ser presidente es un deseo legítimo que anima la pasión de quien dedica su vida a la política. Daniel Scioli forma parte del reducido grupo que aspira a suceder a CFK. Aunque no lo exprese de modo taxativo, aunque juegue a la ambigüedad o al disimulo; resulta evidente que trabaja en pos del sueño presidencial. En su reciente gira en Nueva York, el gobernador volvió a mostrarse como potencial presidente. ¿Podrá Daniel Scioli llegar a ser presidente en 2015?, ¿cuáles son sus reales chances?, ¿qué aspectos juegan a su favor y cuáles en contra?
Fortalezas. Para el electorado que más lo valora, Daniel Scioli es un político serio, previsible, trabajador y hacedor. Su figura pública resulta indisoluble de su imagen personal, percibida como la de un luchador autodeterminado que supo sobreponerse a la adversidad y alcanzar posiciones exitosas. La acentuación de ese ideal positivo lo diferencia del ADN K. En efecto, a Scioli se lo percibe más concentrado en el hacer que en competir contra enemigos reales o imaginarios. A diferencia de Néstor y Cristina, que apelaron a la construcción de un relato épico basado en la acción política, Scioli no necesita construir algo análogo, en la medida en que tal relato es su biografía misma. Quizás eso explique su recurrencia a encarar la política desde su cosmovisión valorativa personal.
Debilidades. Para el electorado que no lo valora, Scioli es una especie de predicador módico que ha tenido la inteligencia de transformar debilidades en fortalezas. Su enigmático éxito político se basaría en la habilidad para disimular su carencia de ideas a través de latiguillos insustanciales repetidos hasta el hartazgo. Scioli carecería entonces de un auténtico proyecto de país, al que sustituye por un discurso voluntarista vacío de contenido. No obstante, la reserva mayor radica en su recurrente ambivalencia y/o sumisión ante el kirchnerismo. Así, parte importante del electorado opositor que supo ver en Scioli una alternativa no le perdona su obediencia ciega a un poder que nunca ha terminado de aceptarlo. Lo que para los simpatizantes del gobernador es una actitud de estoicismo constructivo, para sus detractores es apenas autoflagelación cercana a la indignidad.
Síntesis. Daniel Scioli representa un candidato más emocional que conceptual. En 2011, si hubiera sido candidato, probablemente habría sido presidente. Pero no era su momento para presentarse. En 2015, quizás sí llegue ese momento. Pero sus chances de ganar entonces ya no resultan tan ciertas. Muchos acontecimientos ocurrieron desde 2011. Pero la emergencia de Sergio Massa animándose a hacer lo que Daniel Scioli no pudo resultó –sin duda– decisiva para el futuro del gobernador
*Director de González-Valladares Consultores.
http://www.perfil.com/columnistas/Ser-presidenciable-realidades--y-posibilidades-del-gobernador-20140223-0029.html